Ramón Poblete
El cierre de las inscripciones del Lunes 28 tuvo el indudable mérito, respecto del pacto por omisión entre el Juntos Podemos Más y
El símbolo político de las deformidades congénitas del pacto por omisión lo constituyó la discusión por la candidatura a alcalde de la comuna de Estación Central. Los propios dirigentes del Juntos Podemos reconocieron que sin esa comuna, el pacto resultaba bastante deslavado. Cuando la tarde del lunes 28
Desde el “paso táctico” de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2005-2006, el Partido Comunista, fuerza principal del Juntos Podemos, ha ido acercándose progresivamente a
En el camino hacia el pacto por omisión municipal, la dirigencia del Juntos Podemos ha debido construir una cuidadosa argumentación política, cuyo objetivo principal es justificar ante la militancia el viraje político hacia la derecha y el engancharse al tren de
1. Desplazar el discurso crítico desde
2. Intentar sustentar históricamente la nueva alianza Concertación-Juntos Podemos en base de ejemplos que obedecen a una mirada superficial y acomodaticia de la historia, blanqueando en particular la historia de
3. Fundamentar teóricamente el viraje tomando como referencia al Frente Popular y sus diversas encarnaciones, intentando encajar a la fuerza la realidad actual del capitalismo chileno (realidad que es económica, social, política e ideológica) en el lecho de Procusto de la línea aprobada por el Kommintern en 1935.
4. Apoyar este discurso con gestos de estilo concertacionista, es decir mediáticamente grandilocuentes y políticamente nulos, como la reciente “reforma” que pretendía sacar el número de diputados de
Sobre lo primero, como dijimos en una ocasión anterior, el Juntos Podemos ha terminado por convertirse en la oposición que todo gobierno quisiera tener. En la práctica, en particular el Partido Comunista actúa como si fuera miembro de la coalición gobernante y su discurso en nada se diferencia de los “díscolos” y “autoflagelantes”, que disparan a diestra y siniestra contra éste o aquél funcionario – los favoritos son Andrés Velasco y José Pablo Arellano –, pero sin cuestionar ni el proyecto político concertacionista ni a la presidenta que nombra a los funcionarios y les entrega, reiteradamente, su confianza y apoyo político.
Como todo converso reciente, el PC tiende a sobreactuarse. Las páginas de “El Siglo” se han convertido en un boletín electoral de
Esa sobreactuación tiene, sin embargo, antecedentes históricos. Basta recordar como ejemplo al Pacto de No Agresión firmado entre
Los intentos por proveer un sustento histórico que respalde la política actual del Juntos Podemos han ido por la vía de sacar a colación distintos ejemplos de alianzas amplias que han significado avances democratizadores en nuestro país, como el Bloque de Saneamiento Democrático,
Además de la superficialidad, ha sido necesario “acomodar” algunos hechos históricos para ayudar a digerir el trago amargo a los militantes y mejorar las relaciones políticas con los nuevos “aliados”. Por ejemplo, algunas semanas atrás, Francisco Herreros, director de “El Siglo”, escribió, en el ejemplo citado más arriba sobre el acuerdo de 1986, que éste finalmente se frustró debido a “la intervención externa”, olvidando que esa “intervención externa” contó con el apoyo entusiasta de la burguesía opositora encabezada por
Si hubiera que buscar una analogía histórica apropiada a la conducta política del Juntos Podemos, ella sería, sin lugar a dudas, la actuación de la fracción mayoritaria del Partido Socialista en 1952, que resolvió apoyar a Carlos Ibáñez del Campo en las elecciones de ese año (2). Ibáñez resultó finalmente electo por una “amplia mayoría”. No es ocioso recordar que contra esa política oportunista y sin principios se rebeló Salvador Allende, quien, con el apoyo de un puñado de socialistas y del PC, entonces clandestino, levantaría la primera de las cuatro candidaturas que terminarían llevando al pueblo a
En otras columnas hemos ya criticado la línea frentepopulista y de “liberación nacional” con que se pretende justificar teóricamente (en forma muy superficial) la actual política del Juntos Podemos (3). Las transformaciones históricas que median entre 1938 y el 2008 son de tal magnitud que es un ejercicio político completamente fútil el intentar fundamentar una política de izquierda actual con las categorías del frentepopulismo y la línea de “liberación nacional”.
Finalmente, respecto de la reciente “reforma” para terminar con la exclusión por la vía de sacar el número de diputados de
El propósito de la “reforma” era otro. Se trataba de generar el ambiente y el estado de ánimo político para el pacto por omisión. El pacto ya estaba acordado y decidido, pero se buscaba presentarlo como “consecuencia” del rechazo de la derecha a la reforma; la puesta en escena buscaba canalizar la justa indignación de los militantes de base del Juntos Podemos contra
El pacto por omisión ha terminado de configurar una división estratégica de la izquierda, entre un sector que ha decidido convertirse en ala izquierda de
Notas
1. Como es bien conocido, Alemania terminó invadiendo
2. El Partido Socialista apoyó al ex dictador Ibáñez y formó parte de su primer gabinete (Clodomiro Almeyda fue uno de los ministros socialistas de Ibáñez). Leer las justificaciones políticas de los socialistas mayoritarios de entonces resulta un ejercicio sumamente útil, pues anticipan en 56 años los argumentos del Juntos Podemos del 2008.
3. Tres diferencias esenciales:
i) en 1938 aún existían importantes resabios precapitalistas en nuestro país, fundamentalmente el latifundio; ellos fueron liquidados por
ii) consecuentemente, los pocos rasgos “progresistas” que podía haber exhibido la burguesía “nacional”, producto de su enfrentamiento con la oligarquía latifundista, hoy ya no existen, y
iii) dada la globalización capitalista mundial, ya no existe la burguesía “nacional”, que se ha transformado en una fracción de la burguesía internacional y que no tiene ninguna contradicción esencial con el gran capital transnacional. Sólo olvidando groseramente al “abc” del leninismo, el análisis de clase de la política, puede pretenderse recaer en el frentepopulismo.
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