JUAN ALBERTO MOLINA TAPIA
Apoderado "Nuestra Revolución"
Una turba liderada por una ex candidata a alcaldesa -en evidente estado de ebriedad- intenta ingresar a la Sala de Sesiones de los Supremos socialistas con la manifiesta intención de lincharme.
Es la madrugada del día de las elecciones en el socialismo chileno y ahora caigo en cuenta de la cantidad de operadores de la lista de continuidad de la actual directiva, que ocupa impunemente la infraestructura partidaria para hacer campaña por sus candidatos.
Me libro de la golpiza fortuitamente ya que el apoderado de la lista oficialista les bloquea el ingreso con su gruesa humanidad al intentar valerse de una silla para hacerme ver sus puntos de vista. Por cierto el sujeto en cuestión compartía su calidad de apoderado de lista con la de cónyuge la presidenta del Santo Oficio Socialista. (luego el mismo aclaró de manera glamorosa y pública que el vinculo que los une tiene que ver la frecuencia de ciertos actos que realizan)
Mi crimen. Solicitar normas mínimas de trasparencia en el acto electoral socialista del fin de semana.
Concedo que uno como Abogado y hombre de izquierda, tiene ciertos criterios preconcebidos y expectativas de una instancia que detenta el ostentoso nombre de Tribunal Supremo. Tal vez imparcialidad, quizás excelencia, en lo posible un adecuado manejo oral y escrito del idioma, principalmente amparo a quienes recurren a su justicia, sobre todo si esta en una posición más desmedrada.
Como diría Armando Uribe, era pedir demasiado.
Al menos aprendí varias cosas, sobre todo cosas lo que Usted no debiera esperar de este Tribunal.
Primero, las resoluciones que emite este órgano son de un perfección tal que Usted les ofenderá profundamente si pretendiere solicitar las razones tenidas en cuenta para dictarlas, quienes concurrieron a estos acuerdos o simplemente poder tomar conocimiento de las mismas.
Una suerte de infalibilidad papal socialista.
Segundo, no espere Usted poder conocer los lugares donde podrá ejercer su derecho a voto, la forma en que se contabilizara este, ni menos quien, cuándo, cómo dónde y con qué periodicidad lo escrutará y dará a conocer los resultados.
Tercero, no haga tal de ejercer su derecho a petición de manera respetuosa. Si lo hace de manera verbal será observado con expresión bovina, mientras su magistrado hará como si Usted nunca hubiese emitido palabra. Si lo hace de manera escrita, no espere obtener aviso de recepción del mismo y no se ponga latero. Nadie le va a responder.
Luego si Usted esta ocioso el día de las elecciones y en su infinito afán de destruir el legado de 20 años de autocracia socialista, se toma la molestia de verificar la normal marcha del escrutinio popular, no se le vaya a ocurrir denunciar las infracciones públicas, reiteradas permanentes de las normas que regulan los comicios.
25 furgones amarillos y algunas camionetas con logos municipales alimentando de militantes puros y sinceros un local de votación que, por sí solo, concentra casi el 10 por ciento de todos los votos que se emiten en el país, no es acarreo de militantes. Corresponde a una muestra de la espontanea solidaridad de los compañeros de la Brigada de Transportistas Escolares Socialistas del lugar. Los municipales solo se contagiaron ante tamaña muestra de confraternidad socialista.
Ahora si Usted pretende documentar este hecho de manera audiovisual, llevado por su odio ciego y bajo deseo de poner en cuestión la intachable trayectoria militante de compañeros, recibirá una reconvención amenazante del Alcalde local quien además le preguntará si pretende dárselas de periodista.
Tras esta experiencia kafkiana no me queda más que instar, fervorosamente, a que una de las primeras medidas que impulse Marcelo y los miembros del Comité Central afines a nuestras ideas, sea democratizar y trasparentar este órgano cuyas prácticas autoritarias y parciales repugna las ideas libertarias que informan nuestro espíritu socialista y justiciero.
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