SERGIO MARTÍNEZ
Montreal.- El estreno - hace ya algunas semanas - del film "Inception" (que en español ha sido titulado como "El origen") ha hecho poner atención una vez más sobre los sueños, esa realidad paralela, esa misteriosa frontera interior que todos llevamos con nosotros, quizás la última frontera que explorar y explotar, como lo plantea precisamente el film dirigido por Christopher Nolan y protagonizado por Leonardo di Caprio en el cual este último encarna a una suerte de invasor de sueños; como señalo, una frontera que ejerce y ha ejercido fascinación desde tiempos inmemoriales. El cine, el teatro y la literatura han hecho del tema de los sueños una cantera inagotable de historias, hace tres años, el film japonés de animación "Páprika" dirigido por Yasutaka Tsyutsui hizo el que a mi juicio ha sido el más extraordinario tratamiento del tema, con una premisa parecida a la de "Inception", en ese caso una suerte de detectives de los sueños, valiéndose de un aparato experimental que había caído en malas manos, pero con un desarrollo narrativo mucho más interesante que el reciente film de Hollywood. Por cierto, en el teatro clásico español está la famosa obra "La vida es sueño" de Pedro Calderón de la Barca.
Desde los tempranos tiempos de la humanidad, los sueños aparecen como un importante elemento ligado a las explicaciones mítico-religiosas de la realidad. En varias antiguas civilizaciones se creía que cuando se sueña el alma abandona el cuerpo y vaga por otros mundos. Una explicación mítica y muy poética de los sueños, pero que por cierto no se corresponde a lo que en realidad ocurriría al soñar. Por cierto hay que aclarar que en su mayor parte y a pesar de los avances científicos, el fenómeno del sueño mismo aun permanece un misterio. La neurología moderna por ejemplo, ha puesto énfasis sobre lo que ocurre fisiológicamente al soñar, en los años 50 los norteamericanos Nathaniel Kleitman y Eugene Aserinsky detectaron e identificaron ese proceso por el cual una persona dormida experimenta un rápido movimiento de sus ojos (el REM o Rapid Eye Movement, como se le conoce en inglés), el cual ocurriría durante unos 90 a 120 minutos del total que una persona adulta normalmente pasa dormida. Lo interesante es que durante ese proceso es cuando los sueños que uno recuerda ocurrirían. Sobre qué contribuye a que se sueñe es todavía materia de discusión. Es posible que en ese estado, en el cual la actividad de las neuronas es similar a la que se tiene cuando despierto, aunque durante él el cuerpo está paralizado por lo que se llama atonia, una temporal inmovilidad muscular, esas neuronas establecerían contactos entre ellas un poco al azar, lo que explicaría la general incoherencia secuencial de los sueños lo que a su vez hace que se los caracterice como absurdos.
Sin duda de todos los científicos que se han ocupado de los sueños es Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, el que hizo el más extensivo estudio de ellos (su obra "La interpretación de los sueños" es todavía un clásico en la materia, a 110 años de su aparición). Para Freud los sueños cumplen importantes papeles en el contexto de su enfoque de la psicología, por un lado, en tanto son la expresión más pura del inconsciente, pueden proporcionar valiosa información sobre lo que sucede en esa parte oculta de la mente humana (el inconsciente, que para Freud en verdad es la más importante de la actividad psíquica), de ahí que en sus sesiones psicoanalíticas de modo habitual inquiriera a sus pacientes sobre los sueños que hubieran tenido (como los sueños tienden a olvidarse casi inmediatamente después de despertar, Freud recomendaba anotarlos del modo más detallado posible apenas uno se despertara).
Para Freud los sueños también cumplían otro rol, que era el de cumplir los deseos irrealizados en la vida de las personas. Los sueños ofrecerían así una suerte de compensación por esos deseos incumplidos. Eso sí, contrariamente a lo que muchos creen, los sueños no se deben leer literalmente, por así decirlo. En la mayoría de los casos, lo que el sueño revela es lo que se llama su contenido manifiesto, esto es, las imágenes que uno ve pero que de por sí pueden no tener significado alguno, es como en algunas películas donde uno ve ciertas imágenes, pero uno sólo puede entenderlas en un contexto más amplio. Por ejemplo, al comienzo de la famosa película de Charles Chaplin "Tiempos Modernos" se ve una escena de animales entrando a lo que parece ser un matadero; en la escena siguiente se ve un grupo de hombres, se nota que gente trabajadora, saliendo de la estación del subway y yendo a la fábrica; cada una de estas escenas por si solas aparentemente no dirían nada, sólo al compararlas el espectador le da un sentido, que es el sentido que el film intenta. Algo similar ocurre con los sueños, lo que vemos y escuchamos, es sólo una primera experiencia, meramente sensorial, que requieren de una segunda etapa (los sueños, como el cine, son principalmente una experiencia audiovisual, muy ocasionalmente uno puede recordar algún olor, sabor o sensación táctil en un sueño; la razón es muy lógica: vista y oído son los dos sentidos más desarrollados en el ser humano; lo que me lleva a preguntarme si en el caso de perros y gatos - que también experimentan el REM y por lo tanto soñarían - sus sueños consistirían principalmente de experiencias olfativas). Pero como decía, hay que ir más allá de las meras imágenes para "entender" el sueño, ver lo que cada una de esas imágenes simboliza, en lo que Freud llama el contenido latente del sueño. Esto es lo que requiere de una interpretación. Contrariamente a las supuestas interpretaciones de sueños en algunos libritos baratos o en sitios web sin mayor credibilidad, los objetos de un sueño no tienen una interpretación universal o única para toda la gente, la interpretación de un objeto o evento cualquiera en un individuo puede ser completamente diferente a la del mismo objeto apareciendo en el sueño de otro individuo. Todo dependerá de la historia personal de cada persona que ha soñado.
Naturalmente el imaginario popular recoge muchas de estas nociones que Freud y otros estudiosos del tema han elaborado, o mejor dicho, gran parte de lo que estos científicos han hecho, estaba de alguna manera latente también en el saber popular, al menos en parte.
Lo de cumplimiento de deseos por ejemplo, se refleja fácilmente en expresiones populares como "soñar no cuesta nada", en la que el sueño puede ser una escapatoria hacia una vida feliz que en la realidad se muestra ilusoria. Hay gente que jura que ha soñado eventos que luego han sucedido en la realidad: los llamados sueños premonitorios. Fenómeno que se podría explicar como algo que uno desea con mucha fuerza y que se manifiesta en el sueño: ganarse la lotería por ejemplo. Como en realidad sucede que al fin de cuentas siempre hay alguien que se gana la lotería, nada impediría que el inconsciente de esa persona haya estado presentando ese deseo una o varias veces en la forma de sueños, el cumplimiento de un deseo. Al revés, en premoniciones de desgracias, serían inconscientes temores (a un fuego, un terremoto, alguna otra catástrofe natural o creada por acción humana) las que se manifestarían en sueños que, coincidentemente, terminan por hacerse realidad para algunas personas.
Mucho misterio queda aun en torno a los sueños, de ahí su fascinante atracción. Un muy interesante relato breve de Jorge Luis Borges, "Historia de los dos que soñaron", ilustra muy bien esa fascinación con lo que puede descubrirse en los sueños. Para mí, es como ver - de modo gratuito - alguna interesante película en la cual además uno está metido en el medio. Como para decir buenas noches y bellos sueños (cualquiera sea el concepto de "belleza" que el lector o lectora aplique a los sueños).
Comentarios: smartinez@diarioelpopular.com
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