LUIS CASADO
Según el diccionario, la "cohabitación" es la convivencia entre dos personas que mantienen relaciones sexuales sin estar casadas. O bien, en política, la simultaneidad en el ejercicio del poder entre varios partidos de distinta ideología política, lo que viene a ser como lo mismo pero con mayor riesgo de contaminación en este último caso. La confusión de los valores políticos, éticos y sociales de la antigua derecha con los del "progresismo" moderno es uno de los resultados, aunque no el peor.
Según Alain Badiou, dicha confusión es la premisa que anuncia un terremoto político que tiene como idea subyacente la creación del partido único: "A partir del momento en que todo el mundo acepta el orden capitalista, la economía de mercado y la democracia representativa como datos tan objetivos e indudables como la gravedad universal, ¿Para qué montar la ficción de partidos políticos opuestos?".
Con el detalle que la "democracia representativa" no solo no es necesaria sino molesta. El capitalismo chileno es la cruda demostración de la simbiosis perfecta que hay entre el libre mercado y la servidumbre política. Así como el partido único es una peculiaridad del capitalismo chino, el concubinato de la Alianza y la Concertación lo es del capitalismo a la chilena. Con una diferencia: los chinos no pretenden ser un modelo de Estado de derecho.
Le llegada de Piñera al gobierno no solo no ha cambiado nada de lo obrado en 20 años de Concertación, sino que ofrece nuevos ejemplos de maridaje en los que el pueblo de Chile sigue pagando el pato. Ese arquetipo del negociado transversal que es el Transantiago fue uno de los primeros. Con una rapidez sospechosa las bancadas de ambos sectores se pusieron de acuerdo para inyectarle cientos de millones de dólares en un gesto que es fácil asimilar al peculado. La participación de unos y otros en el reality show montado en torno al rescate de los mineros de San José es otro ejemplo. ¿Qué parlamentario ha osado poner en claro que ese drama es el resultado del sacrificio de millones de trabajadores en el altar de la rentabilidad del gran capital? Fue María Ester Feres quién denunció la colusión entre Alianza y Concertación para privar la mano de obra de todo tipo de derecho. Las maniobras que persiguen engañar, una vez más, al pueblo mapuche, han contado con el apoyo declarado de moros y cristianos. Luego, en lo que un comentarista ha calificado de "símbolo del síndrome de Estocolmo", los senadores, con bella unanimidad, atacaron a Argentina con relación a la rehusada extradición de Galvarino Apablaza. Los "compañeros" del desaparecido diputado Carlos Lorca Tobar le sumaron la infamia a la traición al hacerse parte del argumento de choque: "se trata de esclarecer el asesinato de un parlamentario".
El más reciente ejemplo de confusión de roles, intereses, apetitos, ambiciones y codicias tiene que ver con el royalty minero. Una y otra vez los especialistas del tema han denunciado que se trata de otro fraude a los intereses del pueblo de Chile (ver "Royalty Minero: otra estafa" en la edición de esta semana de "Politika" - en "El Ciudadano"). La prevaricación que presidió la iniciativa de Ricardo Lagos en el 2005 es prolongada y perfeccionada por Sebastián Piñera en el 2010 con el concurso entusiasta de los senadores de la Concertación. La gran minería privada debe frotarse las manos. ¡Champaña para todos! Para todos los senadores desde luego.
La prensa a las órdenes le informa a los estafados del jolgorio "transversal":
"El hecho fue celebrado por la Concertación, que lo calificaron como el regreso de la política de acuerdos, mientras que en el Ejecutivo lo festejaron como un acierto legislativo. El royalty se transformaba en el tercer acuerdo consecutivo entre La Moneda y la oposición, tras los entendimientos por el financiamiento del Transantiago y las reformas por el conflicto mapuche".
Hoy por ti... mañana por mí. Esto no comenzó con Piñera sino con Aylwin y ha formado parte del cepo con el que se somete a todos los ciudadanos de este país. Ya en su día (2007) los Lavín y los Escalona se congratulaban públicamente de acuerdos alcanzados a espaldas del pueblo y de los pingüinos en materia de Educación. Con pocos días de diferencia ambos patriotas profundizaban el maridaje con el pretexto del desastre del Transantiago: "Arreglémoslo de una vez por todas, lleguemos a un acuerdo, y demos los recursos que sean necesarios", clamaba Lavín, mientras Escalona respaldaba su llamado para alcanzar "un gran acuerdo" para resolver los problemas del Transantiago. Como si estuviera hecho.
Cohabitación, maridaje, concubinato. En el que se juega a ese delicioso jueguito de "Yo te tengo, tú me tienes cogido de las pelotas". Nadie tira, nadie aprieta, porque les duele a ambos.
Cohabitación, maridaje, concubinato.
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