PABLO VARAS
La verdad llega, aunque anden arrancando y escondidos.
Sale la verdad del ropero con su paso tranquilo y recorre pasillos y oficinas, algunos hablan por lo bajo y otros se alegran, otros piden ayuda a sus abogados y algunos estrellados se hace pequeños, quieren que el tiempo sea quien borre todas las evidencias de los crímenes cometidos
Desde hace ya algunos meses en las oficinas del Ministerio de Interior del gobierno de Piñera, hay más de sesenta procesos que no han sido enviados a los tribunales para que inicien el indispensable recorrido jurídico, y poder conocer que sucedió con esos chilenos, quien los mató, quien los mandó a matar, quien los torturó y donde están sus cuerpos. No le interesa a la derecha ni a Piñera, conocer la verdad ni los nombres de los asesinos que pertenecen a las Fuerzas Armadas, este es el gobierno de los herederos de la dictadura, Chile en manos de sus propios dueños.
Es indispensable para tal efecto la firma del Ministro del Interior, todos están a la espera que lo haga, los familiares y las agrupaciones de familiares victimas de la dictadura. El gobierno debe hacerse parte en esos casos, debe pedir se investigue y se haga justicia...hasta el día de hoy no ha firmado nada.
Hay maneras muchas formas de hacerse cómplice de estos delitos. Dejar que el tiempo haga su trabajo, es decir que los asesinos sigan cumpliendo años y cuando finalmente deben comparecer ante un tribunal, y cuando sucede están muy viejos, alcohólicos, dementes o seniles.
Otra forma de complicidad, es que sea política de las Fuerzas Armadas ocultar información, como ha sido su estrategia en más de veinte años. La verdad se impone por el trabajo de los jueces y los abogados, no por la disposición a colaborar de los uniformados, que en resumen se entregan en los cómodos brazos de la cobardía... tan sencillo como eso.
Lo extraño en todo este gravísimo asunto, es que durante años tampoco el sector progresista de la dictadura, es decir la Concertación, los que administraron el modelo durante veinte años, poco intentaron hacer para poder avanzar en el esclarecimiento de los procesos, en algunos casos de falsos enfrentamientos, o detenidos desaparecidos, o las querellas por torturas tratos crueles inhumanos y degradantes. Los casos en que se han dictado sentencias son menos que el listado de victimas de la dictadura.
"En la medida de lo posible"....y nació la Comisión Verdad y Reconciliación.
"Guardados por sesenta años" la verdad sobre la tortura, los torturadores, nombres, rangos militares, y los centros de tortura. Ricardo Lagos. Comisión Prisión Política y Tortura.
Un solo proceso ha sido firmado en este gobierno.
Hace algunos días lo firmó el Ministro del Interior, y corresponde al caso por la muerte en extrañas circunstancias (como todas las sucedidas bajo dictadura) del ex Ministro del Gobierno Popular José Tohá. Todos saben que aquel ex Ministro fue muy maltratado por los militares. José Tohá los conocía, sabia de que ralea venían, y a la que pertenecían, se sabe que los asesinos siempre tratarán de borrar las huellas que los inculpen, como en este caso.
Llama profundamente la atención esa diferencia que se hace entre las victimas. Las victimas que fueron importantes y conocidas, y los que eran sencillamente gente de la calle. La Señora Tohá es libre de aceptar acompañar junto a otros concertacionistas al presidente Piñera en sus viajes al extranjero, mientras este regala piedras de la mina, fotocopias de la carta de los mineros, escribiendo en alemán lo aprendido de corrido y de memoria en un colegio católico.
Los procesos emblemáticos parece que se ven más rápido, se logra saber con mayor agilidad quienes fueron los responsables, y en algunos se les repara como debería suceder con todos los casos que fueron victimas del mismo grupo de asesinos, nos referimos al personal de las Fuerzas Armadas, muchos de ellos hasta hace poco en servicio activo, con el conocimiento de todos los Ministros de Defensa de la Concertación... y durante veinte años.
Frente a esta injustificada demora, algo debería decir o hacer la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.
Muchos son los años que han pasado en que se intenta pedir se haga justicia para los delitos cometidos por el personal de las Fuerzas Armadas. Los procesos se hacen lentos, los abogados de los uniformados colocan una y otra trampa para impedir que los asesinos, pagados con dineros fiscales, puedan comparecer ante un juez. Siempre niegan todo, el olvido los embarga, tiemblan, algunos se esconden, les da miedo estar frente a la verdad que los coloca en el sitial de criminales.
No son ya esos hombres que entraban con arrogancia a los centros de tortura, haciendo sonar sus botas, con voz militar insultando, glorificando el golpe militar, agrediendo a los detenidos que amarrados eran apaleados y sometidos a torturas.
Ahora, en estos tiempos manifiestan que están muy viejos, alcohólicos y seniles para rendir cuentas de su pasado criminal ante los tribunales, y que sus declaraciones ya poco podrán aportar para saber la verdad... piden que se les tenga consideración.
En honor a la verdad.... militares
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