LUIS CASADO

Hace unos días me referí al desastre del Transantiago, afirmando que, -aparte ser uno de los más malos-, es uno de los sistemas de transporte más caros del mundo. Un lector me sugirió dar ejemplos, para no hacer como los "expertos" de La Tercera y El Mercurio que dicen cualquier burrada impunemente porque nadie verifica.

Como ayer llegué a París, ciudad en la que el transporte es caro... tomaré este ejemplo. Además trabajé aquí durante decenios y fui usuario regular de los transportes públicos. Mejor aún, como soy especialista del sector, contribuí modestamente a su modernización con mi trabajo. Veamos pues las tarifas parisinas.

Cualquier usuario puede acceder a un Abono Mensual. Este, que fue mundialmente conocido bajo el apelativo de "Tarjeta Naranja" (Carte Orange) es el título de transporte más utilizado y el que más viajes genera. El abono mensual permite utilizar todos los modos de transporte en un radio de unos 100 kilómetros: Metro, RER (metro express regional), autobuses, tranvías y tren.

Existen seis zonas tarifarias concéntricas que cubren un territorio que alberga a unos 12 millones de habitantes, la inmensa mayoría de los cuales vive en las tres primeras zonas a contar de Paris intramuros (zona 1). Con esto quiero decir que el Abono Mensual de tres zonas (1-2-3) es el que cubre la mayoría de las necesidades de transporte de la población, en volumen. En esas tres zonas tienes la posibilidad de utilizar el Metro, el RER, los autobuses, los tranvías, y los trenes. Uno de mis primeros laburos parisinos me obligaba a un desplazamiento de cuatro viajes a la ida, y otros tantos al regreso (tren, RER, Metro, autobús).

Ese Abono Mensual del que te cuento, para tres zonas, válido todos los días del mes, 24 horas sobre 24, incluyendo sábados, domingos y festivos, cuesta la friolera de 78,20 euros, o sea 51.145 pesos. De los cuales, si tienes un empleo, tu empresa debe rembolsarte la mitad. Digamos pues que para un atorrante que se gana la vida trabajando, el transporte le cuesta 25.573 pesos al mes. Con ese billete puede realizar un número ilimitado de viajes en todos los modos de transporte. Estadísticamente cada abono efectúa unos 100 desplazamientos mensuales, cada uno de los cuales necesita de dos o más viajes en uno o más modos de transporte. De modo que un abonado hace unos 220 viajes mensuales, cada uno de los cuales le cuesta la enorme suma de 116 pesos. ¿Estamos?

Tu Abono Mensual no te permite ir solo al laburo: después del trabajo puedes ir al cine, o al estadio, o a visitar a tu familia, o a pasear en un parque, o a lo que te de la gana. Lo mismo sábados, domingos y festivos. Tu Abono Mensual es tu garantía de movilidad urbana.

¿Y si no tengo laburo, te preguntas tú? No tengo quien me rembolse el 50% de mi Abono Mensual y en ese caso me tengo que ir a pie... Justamente, no. No te tienes que ir a pie. Porque en ese caso entras en una categoría de usuario que tiene gratuidad total, para las seis zonas, con un número de viajes ilimitado, todos los días, en todos los modos de transporte. Porque tienes que buscar trabajo, ¡boludo! En el peor de los casos entras en la categoría que tiene rebajas del 50 al 75%, y puede comprar el Abono Solidaridad Transporte. Si no sabes lo que es la "Solidaridad", busca en el diccionario.

Como el salario mínimo bruto (SMIC) está en 1.365 euros (para un horario de 35 horas semanales), puedes deducir que al atorrante que gana el mínimo el transporte le cuesta un 2,86% de su salario.

En Santiago, usando solo los autobuses, y haciendo solo dos viajes al día, de lunes a viernes, a 540 pesos cada uno, el transporte mensual del currante le cuesta 23.760 pesos, lo que equivale a un 13,81% del salario mínimo bruto (172.000 pesos). ¿Ves la diferencia?

Si a esto le agregas que en Francia la salud y la educación son gratuitas para el currante y su familia... ya lo tienes claro.

A estas alturas percibes claramente que te las están viendo... y en un recurso desesperado por no pasar por un cretino te preguntas ¿Y quién paga, Ah? Simple: la actividad productiva. Esa en la que trabajamos todos y genera una torta nacional. La cual, bien distribuida da para pagar la salud, la educación, los transportes y muchas cosas más.

 

Pero pasa que en Chile la torta se la llevan, -toda-, los empresarios. Un puñadito de grandes empresarios. Y no queda ni para tu pijotero salario de mierda. Eso pasa. Por eso pagas todo, caro y malo. ¿Capisci?

 

UN METRO CARO, CARO, CARO...

LUIS CASADO

Corría el mes de mayo del año de gracia de 1993, y servidor asistía al Congreso de la Unión Internacional de Transportes Públicos (UITP) en Sidney. El discurso inaugural lo hizo el Vicepresidente del Banco Mundial Ismail Serageldin, quien explicó que los desplazamientos urbanos puede dividirse en tres segmentos: los que se hacen en automóvil, los que se hacen en transporte público, y los que se hacen a pie. En el Tercer Mundo, agregó, un tercio de los desplazamientos se hacen a pie porque el personal no tiene con qué pagar el transporte público.

Serageldin precisó en esa ocasión que buena parte de los problemas medioambientales urbanos provienen de "la proliferación y el uso de vehículos privados a motor, y de la incapacidad de los gobiernos para  ocuparse de los costes reales que esos vehículos hacen pesar en la sociedad". Costes de infraestructura y de salud entre otros.

Un metro de anchura de vía permite, -en una hora-, el desplazamiento de 750 personas en bicicleta, 1.500 en autobús, 4.000 que van a pie, 5.200 en corredores privativos para autobuses, y 9.000 en vía férrea. En comparación, el coche particular permite solo el desplazamiento de algunas decenas de personas.

En términos de eficiente uso del suelo, las vías férreas y los autobuses proveen el mejor resultado, pero, advertía Serageldin, "los altos costes de los Metros pesados (en túnel o viaducto), comparado con  trenes de superficie, tranvías o corredores de autobuses, conspiran contra su uso en los países en desarrollo".

Los costes de dichas infraestructuras se comparan del modo siguiente:

 

¿Caro el Metro? En Chile, la ausencia de políticas de transporte, la incompetencia notoria de quienes han regentado el sector y, last but not least, algunos negociados, han hecho proliferar las líneas de Metro cuyas tarifas comienzan a ser inabordables para el personal.

Dale una mirada a la reciente línea que llega hasta Maipú. El sitio web del Metro de Santiago exulta precisando que es una extensión de 8,2 km que reducirá el tiempo de transporte significativamente, y que "reducirá la congestión en Línea 1, en cerca de seis mil pasajeros por cada hora de punta".

Lo que Metro no proclama como victoria es que la tarifa, por viaje, es de 620 pesos en hora punta, contra 116 pesos por viaje en el Metro de París, a cualquier hora  (ver mi nota de ayer: "Está caro el transporte...").

Como queda en evidencia, el Metro no solo es caro en su construcción, sino también en sus tarifas que están entre las más elevadas del mundo. No es sorpresa: tradicionalmente, la tarifa en Metro es una variable de ajuste: se pone en el nivel que convenga para equilibrar las cuentas. A ver si alguien me desmiente, me gustaría conocerle.

Y no es que yo no desee un transporte de calidad para nuestros coterráneos de Maipú. ¡Qué va! Todo lo contrario. Pero con un detalle: un transporte de calidad que puedan pagar.

Un usuario que gana el salario mínimo obtiene 810 pesos por hora de trabajo. Ir y volver del laburo, en Metro, le cuesta más de una hora y media de laburo al día. O lo que es lo mismo, un 15,86 % de su salario mensual. En París, en donde el transporte público es caro, ir y volver del trabajo y pasearse cuantas veces quiera en el Metro, los autobuses, los trenes y los tranvías, le cuesta a un atorrante que gana el salario mínimo solo un 2,86 % de su salario mensual. Cada desplazamiento le cuesta 12 minutos de laburo. Ir y volver del curro le cuesta menos de media hora de trabajo. ¿Ves la diferencia?

Si los "expertos" hicieran su trabajo en vez de justificar infraestructuras caras que imponen tarifas inabordables, considerarían soluciones como el Corredor Metropolitano ABD de la EMTU en Sao Paulo (São Mateo - Jabaquara).

Trabajé en el equipamiento de ese Corredor que transporta más de 200 mil pasajeros al día, o sea mucho  más que la extensión del Metro a Maipú. Inaugurado en el año 1988, el Corredor ABD es una referencia mundial. Y tiene, desde hace ya casi un cuarto de siglo, todo lo que Transantiago no tiene. Entre otras cosas la gratuidad del transporte para los trabajadores, visto que la tarifa la paga la empresa en que trabajan. El Vale Transporte... ¿Ya oíste hablar del Vale transporte? Ese derecho del cual benefician todos los trabajadores asalariados en Brasil, fue creado en el año 1985. Y permitió el desarrollo de servicios de transporte público de categoría mundial. Lula aun era un mozalbete.

¿Lo saben quienes mangan del Transantiago? Lo saben. Pero quieren seguir mangando...