LUIS CASADO

Nicolas Sarkozy, David Cameron y Tony Blair tienen algo en común: la facilidad con la que se embarcan en guerras contra los árabes malos. A los árabes "buenos" como Mohamed VI (Marruecos), Hamas bin Isa Al Khalifa (Bahrein), la familia Saoud (Arabia Saudita) o Ali Abdallah Saleh (Yemen) les venden armas.

Con el sátrapa Khadafi han pasado de la enemistad más sincera a la amistad más cínica y en los últimos días se han distinguido por sus discursos aguerridos y un tono definitivamente marcial. Como Gran Bretaña y Francia aun creen en su calidad de potencias, -algo venidas a menos-, movilizan lo mejor de su genio militar para enseñarle a Khadafi cuantos pares son tres moscas.

Le Canard Enchaîné cuenta que un helicóptero militar británico se posó en plena noche cerca de Benghazi, ciudad en manos de los rebeldes libios. Siete comandos especiales armados y apertrechados (SAS) de su Graciosa Majestad descendieron raudamente, para encontrarse con un agente secreto del MI6. En eso estaban cuando los guardias de una granja cercana los sorprendieron y los arrestaron creyendo que se trataba de tropas de Khadafi. El embajador británico en Libia tuvo que explicarles a los dirigentes rebeldes que se trataba de un "malentendido". Liberados por los rebeldes, los siete máximo chambonez fueron embarcados en una fragata inglesa que cruzaba frente a Libia. Los servicios secretos de Khadafi, que "escuchan" todas estas conversaciones, se hicieron un deber de darle a conocer esta patochada a la prensa internacional, acreditando así su tesis de un complot manipulado del extranjero. Se ve que Mr. Bean ha llegado muy arriba en la estructura militar del Reino Unido.

Por otra parte, un agente francés, émulo del Inspector Clouzot, aplaude ruidosamente la excelencia de la conducción gubernamental del líder libio, después de haber hecho lo propio con Mubarak (Egipto) y con Ben Alí (Tunez). En efecto, el "socialista" Dominique Strauss-Kahn, Director del Fondo Monetario Internacional (FMI), le puso los oleos a un informe económico de sus colaboradores, -fechado el 15/02/2011-, redactado en el marco del Artículo IV de las Consultas (o sapeo) que el FMI efectúa en los países miembros de la organización.

El FMI, o sea Strauss-Kahn, felicita al coronel Khadafi y a su gobierno por la calidad de su gestión presupuestaria (igualito como hace con Chile). La recaudación fiscal mejoró, el saldo positivo de la balanza externa va viento en popa alcanzando el 20% del PIB, y la situación del Banco Central libio es inmejorable. Las conclusiones del FMI son tan elogiosas como lo fueron con Egipto y con Túnez justo antes de las respectivas revoluciones: "Los directores (del FMI) saludan los fuertes resultados macroeconómicos de Libia y sus progresos en el reforzamiento del rol del sector privado y en el crecimiento de los sectores económicos no ligados al petróleo".

Sin embargo el FMI tiene un reproche serio hacia Khadafi, que no privatiza tan rápidamente como se esperaba los bancos  y los mercados de capitales.

Este informe, publicado en el sitio web del FMI, precisa que las conclusiones fueron transmitidas al gobierno libio previo acuerdo del managing director del FMI, o sea nuestro buen Inspector Clouzot, perdón, nuestro admirado "socialista" Dominique Strauss-Kahn.

Como Strauss-Kahn desea ser candidato a las presidenciales francesas del año próximo, no sería raro que Mr. Bean pretenda ocupar el cargo de Primer Ministro de Gran Bretaña en un futuro próximo.