PABLO VARAS
Querer a un país, sentir por la patria algo más que afecto y pasión, trabajar de manera consecuente para colocar en el centro de las preocupaciones mayores el bienestar de millones de hombres y mujeres, es cosa de la izquierda. La derecha no lo hace, ni lo practica, no le interesa, no piensa lo mismo, esa es una de las diferencias fundamentales.
Acercarse lentamente al futuro, ese trabajo de ir dando pasos lentos pero seguros, más justos, más solidarios, más democráticos no es privilegio del presidente, ni de los senadores, ni de los diputados, querer a Chile no es una prerrogativa de los militares, marinos, aviadores ni carabineros, querer a Chile lo enseñan en la escuela primaria.
La derecha también quiere a su patria, pero la quiere para obtener grandes beneficios, para dar respuesta a las exigencias de su avaricia. El Chile que quieren los herederos de la dictadura militar está muy lejos del proyecto que sostiene de manera tozuda la izquierda. La derecha está subida en el barco de la ambición, todo tiene que ver y estar relacionado siempre con los beneficios, la utilidad, la ganancia, por decirlo de alguna manera en ese profundo pozo llamado... avaricia.
Y claro, es ambición la que lleva a la derecha a dar los pasos que nos parecen sencillamente inaceptables y condenatorios, a los cuales hay que oponerse. No se condena a la derecha por su imperioso deseo de querer comer más y mejor que el resto de chilenos, no se condena a la derecha por vivir en casas que son mucho mejores en las que viven millones de chilenos, no se condena a la derecha porque sus hijos van a colegios particulares, y allí se transmiten las ideas de perpetuación del sistema y del modelo. Se le condena la repartición y generación de la pobreza, que hace siempre la derecha.
Sucede entonces que nos encontramos enfrentados sosteniendo la necesidad, y tratando de ganar la batalla a la codicia. La derecha siempre levanta el argumento del trabajo, que genera empleos, nadie lo pone en duda, lo que se le cuestiona son los salarios que paga, ellos saben perfectamente que con esos sueldos la vida digna está lejos. Lo sencillamente inaceptable es el tinglado de leyes que ellos hacen a su medida. Un chileno con salario miserable estará condenado a endeudarse, y pagar altísimos intereses que van en desmedro de su calidad de vida. Entonces los avarientos son los bancos y las financieras, claro, todas ellas en manos de la derecha.
La derecha tiene su visión de su patria, y queda como ejemplo lo sucedido en los primeros meses del golpe militar. La preocupación fundamental fue iniciar el proceso de privatizaciones, empezar a vender y comprarse para ellos las empresas que eran de todos los chilenos, Compañía de Acero del Pacifico, Industria Azucarera Nacional. Recordar que son ellos los inventores del Sistema Provisional que ha convertido en más ricos a los ricos de la derecha. Un Plan Laboral escrito a puño y letra por José Pipera y Miguel Kast Todos coludidos, la derecha, los chicago y las Fuerzas Armadas, un país entregado a unos pocos, y hay que decirlo...unos cuantos.
La izquierda sostiene de manera tozuda que Chile puede y debe ser un buen país, diferente, donde la gran mayoría viva en condiciones mejores que las actuales, y en todos sus aspectos. No puede ser aceptable la existencia de una tan injusta distribución de los ingresos, no es justo un modelo educativo excluyente que hace cada día más profunda la diferencia entre ricos y pobres, y eso no es casual.
Nada más peligroso para la derecha que el conocimiento, nada más temido para sus intereses que un pueblo educado y conciente de sus derechos y trabajando para un futuro de grandes mayorías, y no importa como se llame, ni el nombre que tenga, se trata de levantar un proyecto diferente y participativo, menos excluyente
La derecha sabe que la izquierda puede gobernar el país, y conoce perfectamente que lo hará bien y mejor. La derecha sabe que la izquierda colocará en el centro de todas las preocupaciones mejorar las posibilidades para millones de personas, hacer de las riquezas básicas el patrimonio de todos. La derecha sabe que se construiría un país con energías renovables, la derecha sabe que la izquierda buscaría todos los medios posibles una solución final a los problemas de límites con los países vecinos. La derecha sabe que Chile necesita una profunda reformulación de las Fuerzas Armadas, esas son también algunas de las diferencias con la derecha
Y la izquierda sabe lo que es llegar a La Moneda y ser gobierno, de manera limpia y transparente, apoyada en sus propios esfuerzos, y mientras lo hizo, lo hizo bien. Chile se colocó los pantalones largos cuando tuvo la valentía de hacer de todos los chilenos las minas de cobre...eso es la izquierda.
La derecha fue la que iba a tirar trigo a las puertas de los cuarteles militares, para luego repartirse un Chile que les pertenece a todos, pero especialmente a los mas sencillos, y eso... no se negocia.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados