LUIS CASADO
Horacio suele decirme que lo nuestro es un apostolado y servidor comienza a creer que tiene razón. Si te das el trabajo de leer las 152 páginas del World Economic and Financial Surveys del Fondo Monetario Internacional (FMI), encontrarás algunas sorpresas. Bajo el título de "Fiscal Monitor - April 2011", los "expertos" de esta eminente institución se rajan con un detallado análisis de las cuentas públicas de los países miembros. ¿Y ahí? Pos eso. Que en algunos países los déficits bajan, en otros suben, y globalmente estamos en las mismas.
Las necesidades financieras de Japón, los EEUU, Grecia, Italia, Bélgica y Portugal dan escalofríos. En el caso de Japón, para el presente año representan el 56% de su PIB. En el caso de los otros países mencionados la proporción es del orden del 28%. De muy poco ha servido que el FMI haya puesto de rodillas a Grecia, Irlanda y Portugal, castigando duramente a generaciones de ciudadanos.
"Las recientes reformas de la previsión en Francia y en España contribuyen a mejorar las tendencias del gasto a largo plazo en esas economías, pero su impacto en los indicadores de riesgo de las economías avanzadas consideradas como un todo es marginal". Y entonces... ¿Por qué razones el FMI recomienda disminuir las pensiones y aumentar la edad de la jubilación?
Según los linces del FMI de muy poco sirve que los países apodados emergentes presenten una situación algo menos preocupante en cuanto a sus equilibrios financieros. Los mastodontes, -Japón, EEUU y la Unión Europea-, bastan para hundir el barco planetario: allí "La gradual reducción de los déficits será compensada por el refinanciamiento de una creciente deuda acumulada y el acortamiento de los plazos de pago constatado al inicio de la crisis". Como te decía, estamos en las mismas. Peor aún. Si uno le cree a los patriotas del FMI, habrá que tomar en cuenta un par de nuevos riesgos: "Primero, un incremento de las excepcionalmente bajas tasas de interés podrían complicar las perspectivas presupuestarias tanto en las economías avanzadas como en las emergentes". Por si fuese poco... "En algunos mercados emergentes este riesgo es agravado por la posible reversión de las inusual combinación de altos precios de las materias primas y fuertes entradas de capitales". ¿No te dan como sudores fríos? El segundo riesgo tiene que ver con el impacto que tendrá la implementación de políticas recesivas en algunas economías avanzadas. La crisis que llama la crisis.
En fin, que a estas alturas uno se pregunta... ¿Y qué hace el FMI? ¿Ah? Y es ahí donde el tema se pone interesante. Porque, si no lo sabías, existe un organismo dedicado a controlar lo que hace el FMI. El Independent Evaluation Office (IEO), una estructura de evaluación creada por los 187 países miembros. Su último informe, publicado en enero pasado, evalúa el comportamiento del FMI durante la crisis financiera y monetaria. Informe terrible que consagra oficialmente la incompetencia del FMI, de sus dirigentes, y por qué no decirlo, de su staff. ¿Qué dice ese informe?
"La evaluación encontró que el FMI falló al no advertirle a los países miembros de los riesgos para la economía global, y el aumento de las vulnerabilidades en sus propias economías, de la crisis financiera y económica que empezó a manifestarse a mediados del 2007".
En otras palabras, los tigres del FMI no vieron venir la catástrofe que se les echaba encima. Curioso, porque les pagan justamente para eso. Cuando uno piensa que Andrés Velasco proclamaba en octubre del 2008: "Aquí no hay ni habrá ninguna crisis..." Y Michelle ya veía "brotes verdes..."
El informe del Independent Evaluation Office llega a ser cruel con el FMI:
"La evaluación concluyó en que la habilidad del FMI para identificar los crecientes riesgos fue dificultada por factores que incluyen: un alto grado de irracionalidad (groupthink); amordazamiento intelectual (intellectual capture); el convencimiento de que una crisis financiera mayor en las economías avanzadas era impensable; una deficiente dirección interna; y una cultura institucional que desalienta las opiniones divergentes".
En consecuencia, el Fondo Monetario Internacional es como el profesor Ciruela, ese que no sabía leer pero puso escuela. Su director general, el inenarrable Dominique Strauss-Kahn, un "socialista" de tipo neoliberal, le da lecciones a quién quiera oírlo. Y le distribuye puntos buenos a las economías que dan el ejemplo, como hizo con Egipto y Túnez antes de las respectivas revoluciones. Los latinoamericanos lo tenemos crudo: el tipo que se ocupa de nuestra región en el FMI es otro profesor Ciruela: un tal Nicolás Eyzaguirre. ¿Te suena?
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